Małgorzata Goliszewska / la última y la primera persona debe tener un perro, la galeria LETO, Varsovia 2015

07.02— 07.03.2015

galeria LETO
ul.Lwowska 3/14, Varsovia

 

La exposición soñada

Małgorzata Goliszewska en su búsqueda artística experimenta constantemente y entra en el campo documental. No es sin embargo una estrategia clásica de utilizar el documento, es más ajustar sus fronteras, verificar como se puede reformular el documentalismo, moverlo a un registro totalmente diferente. En su arte se hace interesante la pregunta: como documentar lo que parece completamente “indocumentable”.

La exposición ”la última y la primera persona debe tener un perro” también surge de este método de enfrentarse con la fórmula convencional del documento. A lo largo de los últimos tres años la artista registraba los sonidos emitidos por ella durante el sueño. Sonidos, de los que se enteraba mediante otras personas y que no recordaba, que funcionaban de cierto modo fuera de ella. La curiosidad por estas desconocidas actividades nocturnas se convirtió en la costumbre de grabarse durante el sueño. Durante tres años Goliszewska recogió un material cuyo fragmento se puede conocer en la exposición. Los sonidos son heterogéneos- empezando por sonidos inarticulados, ronquidos, chasquidos, hasta palabras, frases o una canción. Estas grabaciones crearon una especie de diarios “soñolientos” de la artista y su registro automático, o mejor dicho, su documentación, es una de las principales partes de la exposición. El término “soñoliento” en relación a sus expresiones exige una rectificación- la voz de Goliszewska queda lejos de monotonía o lentitud. Las palabras y las frases son articuladas de manera muy expresiva- sorpresa, entusiasmo e implicación se entrecruzan en sus enunciados. A veces hasta es difícil creer que es la voz de una persona durmiendo. Los diarios de sueños de Goliszewska rompen con la narratividad y en la secuencia de las frases rotas, la linealidad se hace imposible de reconstruir. Pero ¿tiene sentido buscar los elementos y la estructura de una expresión típica cuando se trata del lenguaje de los sueños?

Los diarios nocturnos se rigen por una lógica diferente, que se escapa del clásico modo de entender y la frase “la última y la primera persona debe tener un perro” se convierte en una afirmación valedera. Goliszewska documenta a sí misma en una situación cuando el “yo” se hace para ella totalmente ajeno e imprevisible. Sigue siendo su voz, su manera de hablar y de articular. Pero las palabras ya no son tan cercanas y reconocibles. Las frases que parecen nunca expresadas quedan grabadas. Estas grabaciones dan la posibilidad de conocerse a sí mismo de nuevo, en ellas se revelan pensamientos que parecen completamente desconocidos. Goliszewska del sueño se presenta a Goliszewska en la realidad.

El viaje a espacios desconocidos de uno mismo, que residen en la subconsciencia y también tienen algo que decir, llegó a ser el motor principal de las actividades presentadas de la artista. No solo las grabaciones son el registro directo de la actividad nocturna del cerebro. Todo el proyecto de la exposición fue tomado de las capas de subconsciencia y reproducido de la manera más fiel posible en el espacio de la galería. En pocas palabras, Goliszewska de diferentes modos soñó su exposición. Los objetos y el modo de su exposición no son, sin embargo, lo más importante. El punto de referencia principal es el proceso de la formación de la concepción y el lugar del que proviene. Y la subconsciencia de Goliszewska se permitió la “autoconsciencia” y la metanarración.

La exposición de la artista es la documentación de su propia subconsciencia (hablar en sueños), resulta de la subconsciencia (la concepción soñada) y despierta la actividad de la subconsciencia. Durante uno de los sueños Goliszewska vio el campo energético creado en el espacio de la galería. Para realizarlo fue preparada Merkiva- el instrumento que proviene de la tradición esotérica, que refuerza la actuación de la energía espiritual. Es una forma espacial compuesta de tetraedros que se penetran. Permanecer debajo de ella influye en el aura de las personas, sostiene el flujo de la energía, influye en la actividad bioeléctrica del cerebro intensificando la actividad de las ondas theta. Estas ondas aparecen sobre todo durante la meditación, la hipnosis, las emociones fuertes y también durante el sueño. Las grabaciones soñolientas surgieron principalmente gracias a las ondas theta. La artista intenta llevar a la situación cuando al encontrarse en la galería, el visitante puede acercarse al estado sobre el que cuenta y del que proviene la exposición.

”la última y la primera persona debe tener un perro” es una actividad en la que las estrategias documentales llevaron a Goliszewska al terreno que parece no tener mucho que ver con la documentalidad. Ya que ¿cómo trasladar la fórmula, que es destinada a registrar los hechos y tiene arraigado un fuerte aspecto informativo, a la zona de subconsciencia o espiritualidad? Sin embargo, la actividad de la artista, a través de su directa forma de registro y de reproducir de las áreas de la subconsciencia humana dificiles de captar, parece romper estas barreras. La subconsciencia, o la espiritualidad entendida de manera esóterica, han sido exploradas hasta ahora muchas veces en el terreno de las artes visuales. Pero en el gesto de Goliszewska el principal motor de la actividad no es sacar inspiración de la subconsciencia o introducir los temas esótericos en el arte. La artista se concentra en el propio proceso de la observación, la más fiel posible, hasta ingenua, y en la transmisión de los temas de la psíquica al campo de las artes visuales. A pesar de que suena como oxímoron, la exposición “la última y la primera persona debe tener un perro” es un documento de la subconsciencia.

Sebastian Gawłowski

Comisario de la exposición